jueves, 25 de agosto de 2011

Un ultimo amor



                                                                               ...

Mi nombre es Lain y se podría decir que soy lo que los demás llaman vampiro y aún siendo lo que soy puedo querer y amar a los seres humanos. Lo se porque ahora mismo lo estoy experimentando.

Para ellos yo soy tan solo una leyenda del pueblo “El vampiro que vive a un lado del río”; tan solo una historia que le cuentan a los niños para que no salgan a jugar con su pelota de noche o durante la lluvia, soy tan solo comparable con las hadas o los duendes.
Tenía la esperanza de que algún día podría ser amado como yo amaba, sin embargo, me acostumbre a tan solo recibir su desprecio.


Aquel día, camino al pueblo, me encontré con un chico que pensé no sabía de mi; El me sonrío y sin titubear me dijo –Eres tu? Tú eres el chico que todos dicen que es un vampiro?- creí que se iría de saber la verdad y tan solo pude decirle –No, creo que te confundes, eso no existe- después de eso me fui río a bajo. Pienso que ese niño me hablo gracias a su corta edad, seguramente un niño mayor a diez años no me habría hablado.


Poco después volví a ver al niño; Bueno en realidad cerca de dos años después. Básicamente llego a la puerta de mi casa, el pequeño parecía tan desesperado y al mismo tiempo tan asustado que le deje entrar. –Mi nombre es Nikki Gobbi, gracias por dejarme pasar, se que es raro pero después de mi familia, eres la única persona con la que he hablado en este pueblo- sin embargo todavía no entendía su visita. Ya que tengo tanto tiempo, decidí que lo escucharía, escucharlo es lo único que podía hacer.
Al parecer sus padres habían muerto hace poco, por lo que su abuela Dianne, con la que vivió toda su vida, lo trajo al pueblo al funeral, parece que vivirá aquí desde ahora.

Ahora que lo pienso, ya había oído ese nombre en este pueblo, si de algo puedo presumir es de mi memoria, hace sesenta años vivía aquí una joven muy bella llamada Dianne Turco. Como nunca he salido del pueblo, ella me contaba historias de sus viajes y como era el mundo, donde habían tantos animales que nunca me podría haber imaginado, me mostró fotos de una jirafa, un león y una serpiente, que según ella eran sus favoritos.
-Estas bien?- Me dijo. Supongo que oír ese nombre me aturdió, por lo que me interese en este niño, quise pedirle algún dato para contactarle, pero me pareció muy atrevido de mi parte.

Yo no quería que se fuera, algo en el me atraía, como si parte de mi amada Dianne, viviera dentro de este niño. –Quieres quedarte a comer?, yo no tengo muchas visitas, así que…- no sabia que decirle para que se quedara pero al final parece que lo logré.
-Esta bien, te ayudaré a hacer la comida- Sonrío una vez mas, como aquella vez hace años. Soy un vampiro y necesito sangre, pero aún así, son cosas que no mencionas en cuanto conoces a alguien.

Terminamos de preparar la comida, que la verdad no fue mucha, tan solo pudimos hacer pasta ya que es comida que dura tiempo. Durante ese tiempo no pude mas que observarlo, tenia años sin preparar comida, aun que me parece obvia la razón.

Mientras comíamos me dijo algo como –Recuerdas hace tiempo cuando nos conocimos? La verdad ya sabía quien eras, por eso es por lo que te hable, mi abuela me había contado de ti- eso fue algo que me impresiono y quise saber que sabia de mi. ¿De verdad era yo tan importante?

Pero nos interrumpió un ruido en la calle. Parecía que había alguien fuera, no pude identificar aquel ruido, ya que la gente no pasa por aquí. Era un hombre mayor que trataba de arreglar la llanta de su auto. Al verlo, me disculpe con mi visita y fui de inmediato a la ayuda de este hombre.

-Señor, no se mucho de esto, pero… puedo ayudarle?- Trate de hacerlo con delicadeza, pero el hombre parecía que veía a un fantasma, no… a un demonio.
Cuando por fin reacciono me dijo -Disculpe… trato de cambiar la llanta, pero al parecer ya no puedo realizar estas cosas- El señor se tranquilizo mientras lo ayudaba, después de cambiar su llanta me dijo –Vengo a buscar a mi nieto, me dijo que vendría a esta casa- Cosa que me asombro tanto que no pude contestarle nada.

El chico salió de mi casa y corrió a brazos de este señor –Abuelo!! Que bueno que llegas!- Me señalo y continuo –El es Lain, vive en esta casa- El señor volvió a verme del mismo modo. No con el desprecio con el que me ven los demás, sino con un miedo que no puedo describir.

Después de unos minutos dentro de la casa, me atreví a hablarle al hombre –Usted es el esposo de la señori… señora Dianne?- En verdad no podía creer el tener en frente al hombre que me había arrebatado a la mujer que había amado durante tanto tiempo. –Si, mi esposa esta en el pueblo… no quiero que vallas a verla- Esta ultima frase la dijo molesto. Continuó –Disculpe, mi nombre es Joseph Gobbi y tan solo vengo por mi nieto-

Cuando vi su cara tan enfadada y con tanta rabia, recordé por que me había dejado Dianne. Ella tenia una forma única de ver la vida, decía que quería vivir y morir como una persona digna, no vivir miserablemente como yo lo hacía. No pude soportarlo me disculpe y me fui a mi habitación. Salte a mi cama, abrace fuertemente la almohada y llore como no lo había hecho desde hace sesenta años, cuando me separe de mi amada.

Tan solo escuche el sonido de la puerta al cerrar y el auto cuando partieron.


Hoy ya han pasado tres años; Ahora que lo recuerdo tan solo conozco su nombre y su apellido. El señor se lo llevo tan de repente. No he pensado en mi Dianne, ni en el señor, tan solo pensaba en aquel chico. El solo hecho de pensar que me había enamorado hace cuatro años y medio de un niño de 10 años, me enfermaba.

Salí a caminar al pueblo, bueno… a decir verdad salí porque llevaba años sin probar una gota de sangre y la comida humana no me bastaba. En el camino me encontré con este chico una vez mas… me asuste bastante al verlo, sus ojos llorosos me hicieron abrazarlo. No quería soltarlo, no quería que se fuera una vez mas.


Hoy falleció; Hoy cruzo el largo camino que todos los humanos pasan al morir. Aquel del cual me hablo hace tanto… según ella al morir se cruza por una puerta que te conducirá por un camino que decidirá si mereces el cielo o el infierno. Se que ella ira al cielo y yo tengo la esperanza ir al mismo lugar.  

Hoy fue un día lluvioso, desde el inicio hasta el final. La lluvia de esa noche parecían ser las lagrimas de mi querida Dianne que desde el cielo me pedía cuidar de su nieto. La amaba a ella y lo amo a el… por eso es que aún ahora no se que hacer, cuidarlo como mi propio hijo, como mi nieto o podré declararle mis verdaderos sentimientos.


Al dormir se veía tan angelical que no pude despertarlo y lo llevé a dormir a la segunda habitación, donde solía quedarse su abuela, donde me dio mi ultimo beso; Un beso de despedida.

El nombre que mi amado niño… Nikki Gobbi.  Cuando llegue el momento, seré capaz de mostrar mis verdaderos sentimientos con la esperanza de que no me odie.